Joya arquitectónica en Carabanchel: Patrimonio declarará BIC la finca de Vista Alegre

Lunes 19 de Marzo del 2018

La Comunidad inicia los trámites para elevar la protección de los jardines y palacios esta villa del siglo XIX

La finca de Vista Alegre, en el distrito de Carabanchel, pasará a ser en los próximos meses Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de jardín histórico. El área de Patrimonio de la Comunidad de Madrid ha incoado el expediente para elevar la protección de esta villa de recreo única en la capital, exponente del paisajismo romántico del siglo XIX. La actuación, más allá del blindaje, generará una batería de actuaciones en algunos de los elementos que integran el espacio, habida cuenta de su estado de conservación.

La villa, de titularidad autonómica y actualmente catalogada como Bien de Interés Patrimonial, abarca una superficie de 45 hectáreas al suroeste de Madrid. Está delimitada al norte por la calle del General Ricardos, al este por la de Clara Campoamor, al sur por la vía de Carcastillo y al oeste por las calles de Padre Amigó, de la Sombra, Arnedo, del Neblí y del Blasón y la plaza de Carabanchel. El espacio sobre el que se aplicará la protección, sin embargo, se limita a 17 hectáreas del cuadrante noroccidental, denominado como Los Jardines de los Palacios de la Finca de Vista Alegre. Según consta en el expediente –firmado por la directora general de Patrimonio, Paloma Sobrini–, se incluyen jardines paisajistas románticos, parterres asociados a diferentes edificaciones y elementos como fuentes, esculturas, veladores, restos de norias y albercas, la cerca perimetral o, entre otros, el conjunto de construcciones relacionadas con la antigua Real Posesión.

El área a proteger es, fundamentalmente, lo que queda de los jardines y edificios de la quinta de recreo, cuya construcción comenzó en 1803 por parte de Higinio Antonio Llorente, médico de cámara del rey Carlos IV. La intención de la Comunidad de Madrid es poner en valor la finca como representante de la arquitectura decimonónica en la capital. «El Palacio y Finca de Vista Alegre representan un ejemplo sobresaliente de arquitectura y paisajismo que hunde sus raíces en pleno siglo XIX y representa un ejemplo singular de villa suburbana de un Madrid distinto, el de la primera industrialización», destaca el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad, Jaime de los Santos. Esta iniciativa, explica De los Santos, está encaminada no solo a la protección del inmueble, sino a cumplir con una reivindicación histórica de los vecinos: «Con esta incoación se dan los pasos necesarios para abrir este jardín singular para el disfrute de todos».

Recreo de la nobleza

La finca de Vista Alegre, como el jardín de El Capricho o la Quinta de Los Molinos, es uno de los grandes exponentes de lo que hace más de doscientos años fueron los lugares de retiro de la nobleza y la alta burguesía madrileña. Lo que en la actualidad es el distrito de Carabanchel, tres siglos atrás fue una ubicación privilegiada como espacio de recreo, habida cuenta de que combinaba una distancia relativa con el centro de la ciudad, en una zona más aboerta y despejada, pero sin descuidar su proximidad para aliviar las cargas del transporte.

La finca ha sufrido una enorme transformación a lo largo de sus más de doscientos años de vida, fruto tanto de su crecimiento como de acontecimientos históricos. Sirvan como ejemplos el pronunciamiento del General Espartero, que dejó sin acabar las obras del Palacio Nuevo por la reina María Cristina de Borbón, en 1841; un ciclón, en 1866, que arrasó parte del arbolado y auspició un cambio notable en la fisonomía del lugar; o la Guerra Civil, con importantes desperfectos en edificios y jardines, especialmente en el Colegio de Santiago, levantado en 1914 y bombardeado y saqueado durante la contienda.

En este periodo ha pasado por numerosos propietarios, como Pablo Cabrero Martínez y su esposa Josefa Martínez Artó, la citada reina María Cristina, con la consiguiente donación de la finca a sus hijas Isabel II y Luisa Fernanda, o el marqués de Salamanca. En paralelo a la construcción de residencias, colegios y palacios en diferentes etapas, afloraron jardines y elementos como la Fuente de las Conchas, obra de Ventura Rodríguez, o un sinfín de paseos, plazas y laberintos que hoy justifican su protección.

Elementos incorporados

El expediente incluye restos arqueológicos de norias, pozos o albercas, así como la Puerta Bonita, que será BIC. Progresivamente se intervenderá en restituir el trazado histórico entre Carabanchel y Fuenlabrada, la puesta en servicio de la antigua ría navegable o la situación de esculturas descontextualizadas. Aunque sí se protegen los terrenos, no se blindarán las construcciones que rodean al Palacio Nuevo, el teatro del Palacio Viejo y sus accesos, la residencia de mayores Vista Alegre y las viejas naves del Instituo Nacional de Reeducación de Inválidos.

Fuente: http://ow.ly/jftf30j1AC3